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Vitamina Verde Terapia Hortícola

Espacio sobre Terapia Hortícola y las Terapias Verdes (Green Care)

Categoría

Actividades

Guisantes

Habitualmente recomiendo a los terapeutas que no tienen mucha experiencia en la parte de huerta o jardín, escoger cultivos sencillos o con los que ya tengan cierta familiaridad. Una de mis recomendaciones son los guisantes, que consumidos en fresco son un auténtico manjar. Es un fruto fácil de manipular, especialmente indicado para las personas que tienen la motricidad fina comprometida. Además es muy versátil. Si no dispones de un huerto, puedes perfectamente utilizar una maceta.

Por si todavía no te habías dado cuenta, ¡la naturaleza es quien nos marca los tiempos! Conociendo el ciclo de la planta del guisante, podemos programar las diferentes actividades que queremos realizar, como por ejemplo: la siembra, el entutorado, la cosecha, etc.

Observa la semilla del guisante. A nivel sensorial podemos centrarnos en distinguir su color, su textura y su dureza. También puedes compararla con otras semillas que tengan diferente tamaño o color. Incluso organizar un juego en el que los usuarios tengan que adivinar a qué planta pertenecen esas semillas.

Empecemos por el semillero, podemos optar por ser creativ@s y usar el cartón de un rollo de papel higiénico o hacer nuestras propias macetas con papel de periódico, algo muy típico en Reino Unido (instrucciones). También podemos realizar la siembra directamente, lo que mejor se adapte a nuestra situación. Los guisantes germinan, generalmente, con poco esfuerzo, lo cual resulta muy satisfactorio para los usuari@s.

¿Has probado los brotes tiernos? Son muy sabrosos. Se pueden comer directamente o usarlos para decorar nuestros platos. Cuando estos tengan unos 3-4 cm de altura, puedes cortarlos con una tijera. Intervención ideal para trabajar el área de las matemáticas, por ejemplo.

El porte de la planta del guisante no es erguido, por lo que es necesario crear una estructura para guiarla. Yo suelo utilizar cañas de bambú (se venden habitualmente en los centros de jardinería) para crear una estructura tipo tipi, que resulta muy sencilla tanto para niños como para adultos. Es importante valorar el potencial daño que pueden provocar las cañas de bambú, especialmente si estas quedan a la altura de los ojos. Yo suelo utilizar unos capuchones que se colocan en la parte final y así evitar riesgos innecesarios. A medida que la planta crece, verás que produce unos “zarcillos”, que le ayudan a fijar su posición cuando trepan sobre el tutor que le hemos puesto. Para saber más sobre sus cuidados pincha aquí.

El guisante nos dará una cosecha escalonada. Personalmente, me gusta recoger las vainas cuando están ya “hechas” pero aún de color verde, porque el guisante está tierno. Se debe tener especial cuidado cuando se recogen las vainas, ya que podemos dañar el resto de la planta, arrancándola o rasgándola. El terapeuta puede ayudar al usuari@ en esta tarea facilitándole unas tijeras, por ejemplo. Hablo por experiencia propia, por eso creo que es muy importante incidir en este punto y no encontrarse con sorpresas. El usuario puede perfectamente manipular las vainas en verde, sacar el guisante y, quizás, comerlo directamente. ¡Qué mejor forma de fomentar una alimentación saludable! (uno de los objetivos que se persigue dentro de las terapias Green Care)

Si tu huerto es ecológico y quieres autoabastecerte, deja unas cuantas vainas en la planta para recoger hacia el final de su ciclo. Podéis diseñar conjuntamente unos sobres chulos para conservar las semillas, venderlas o intercambiarlas.

Si ya dominas los guisantes, quizás te pueda interesar el guisante de olor (Lathyrus odoratus). No se come, pero nos ofrece un maravilloso aroma. Se parece bastante al cultivo del guiante y las tareas serán prácticamente iguales. Yo suelo tener flores de varios colores, que voy quitando a medida que salen, para que la planta genere más. Escoge un jarrón y a disfrutar.

Cerrando un ciclo

Trabajamos con la naturaleza, con seres vivos que tienen su propio ciclo de vida, también llamado ciclo vital o ciclo biológico. Como terapeutas profesionales que ponemos en contacto a las personas con la naturaleza, debemos conocer bien los ciclos biológicos de las plantas con las que vamos a trabajar.

Cuando pensamos en las sesiones, sobre lo que vamos a hacer y cómo, antes debemos plantearnos el cuándo. Te explico. Algunos proyectos funcionan todo el año, pero hay otros que prefieren los meses donde la meteorología es más agradable, es decir, la primavera y el verano. Una vez respondida esa pregunta podemos pasar a la fase de “programación”, en la que establecemos el tipo de sesiones que vamos a ofrecer en ese período de tiempo del que vamos a disponer.

¿Qué tipo de sesiones buscamos?
– Las que tienen un principio y un fin dentro de la misma jornada, por ejemplo, la preparación de etiquetas para identificar las plantas.
– Las que tienen un principio y un fin, pero que se alarga en el tiempo. Por ejemplo, partir de una semilla, acompañar a la planta durante su desarrollo, recolectar sus frutos y obtener de nuevo una semilla. La duración la determina el ciclo biológico de la propia planta, dato que tenemos en cuenta a la hora de preparar la programación.

Como nuestro huerto es ecológico siempre dejo un par de plantas para recoger sus semillas y poder autoabastecernos. No falla la pregunta de alguien que, con mucha curiosidad, te dice: “¿para qué quieres las semillas?”. Ahí me doy cuenta de que he despertado la curiosidad de la persona por saber más sobre el ciclo de la vida.

Nuestros pequeños tesoros los guardamos y conservamos para la siguiente temporada, pero siempre nos sobran semillas. Con el excedente lo que hacemos es venderlo o regalarlo. Para ello hemos diseñado unos sobres muy chulos con nuestro logo. La finalidad es dar a conocer nuestro proyecto, lo que hacemos, para favorecer la inclusión social de los participantes.

Recomendación:
Este tipo de sesiones son ideales para los días en los que el tiempo no acompaña y tenemos que quedarnos en el aula. Son muchas las capacidades que podemos trabajar o estimular en el participante, por ejemplo: la concentración, la reminiscencia, la paciencia, la resiliencia, la motricidad, la interacción social, el trabajo en grupo, las matemáticas, la estimulación de los sentidos, entre otras.

Comederos de pájaros

Comparto con vosotros una actividad que resulta ideal para los meses de invierno, no sólo por el clima sino que es muy adecuada para todo tipo de personas sin importar la edad o la capacidad. Sabemos que durante los meses de invierno los pájaros no tienen la misma facilidad para encontrar alimento, por lo que les facilitamos este trabajo además de atraerlos a nuestro jardín. Esta actividad os puede sorprender, quizás porque uno espera que la terapia hortícola sea en sí plantar semillas y cuidar de plantas, pero los pájaros son un gran aliado de nuestro jardín o huerto. El nuestro es ecológico y nos preocupamos por fomentar la biodiversidad además de enriquecer nuestro conocimiento aprendiendo sobre el entorno que nos rodea.

En mis sesiones les ofrezco a los participantes diferentes opciones, según sus capacidades o las ganas que tengan de mancharse. Lo ideal es empezar simplemente por rellenar con semillas un comedero y colgarlo en un árbol. Entiendo que suena co20170207_120939mo algo “sencillo” pero da mucho juego, ya que los participantes pueden experimentar y aprender sobre diferentes semillas, tamaños, texturas, sonidos, etc. Si además añadimos la opción de que sean ellos mismos los que escojan donde colocar el comedero y observar cómo los pájaros lo visitan, resultará 100% efectiva.

Para que no sea una actividad rutinaria puedes utilizar diferentes elementos y ver cómo responden los pájaros. De esta manera los participantes pueden aprender otras opciones o técnicas y ver la que mejor se ajusta a sus necesidades. Por ejempo, puedes utilizar piñas, elementos reciclados o hacer un pastel de semillas, entre otros.

Os dejo una imagen de una de nuestras sesiones en donde, además de realizar el comedero de pájaros, hemos participado en un conteo de aves a nivel estatal. El gran reto fue aprender a usar los prismáticos…

Cuéntame si ya has realizado esta actividad y a qué conclusiones has llegado, será un placer intercambiar experiencias.

 

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